el pequeño dios






¿Buscas el recinto de las llamas?
Las serpientes te conducen


Los ojos de estrella veneran e indican
Viajero: haz un rezo en la entrada
y escucha, que en la piedra hay voces


Ciudades de arcilla.. Allá donde el cóndor,
están los guardianes. Acá nos incendiamos.
Ves la comadre y el niño. Los talla el viento
y la lluvia. Ves el tigre y el suri
y los brazos guerreros


Viajero: este valle es la luna






Vi pasar mi vida como pasan los cerros..


Los caminos que los surcan y los abren, no son solo míos
y no me conducen a ningún país

En ningún país dejaré de ver el mar, tierra de mi cercana infinitud, o dejaré atrás los cerros con los que soñé, en los que alguna vez viví, y que son parte de la tierra a la que voy a regresar

 

El viaje urde mi vida, y la máquina resiste los embates de sus cauces y venas
El viaje estrella en la máquina y ) ) de pronto ( ( la eclosiona

El viaje ) ) siempre ( ( me atraviesa

Vivimos en máquinas. Vivimos en viajes
Pero nuestras conciencias, más pequeñas, ven apenas trozos, hilos..




Mi vida vino a mí. Me habló

           No has cambiado aún


Olvidé su rostro..
          No lleva rostro


Mi vida me volvió a decir:

          No has entrado aún


..hasta que intento ser con él, vibrar su foso y su alegría


Mi vida estaba en mí. Me dijo

          Ven
 

Zic zac de ripio, ascenso. Todo apoyo cuenta
Cada respiración mide la energía desplegada y la tensión del centro, el equilibrio


                             Al descender, tu carga queda arriba
Es la felicidad del cuerpo




Si la máquina nos contiene, siendo nosotros incapaces de contenerla alguna vez
el viaje no solo no nos contiene sino que tampoco se ofrece a ser contenido


Querríamos abrazarlo, tenerlo con nosotros, hacerlo nuestro escudo contra la repetición compulsiva y obsesiva de la máquina
pero


el viaje es tal
porque
es un modo
de infinitud


Nuestra mejor perspectiva lo traduce como inmensidad
Quedamos boquiabiertos ante ella o intentamos correr a su par, hacernos parte
Ser ahí, en la intensidad y el devenir
Y no postrarse a la velocidad


Ahí estuvimos. Ahí nos vamos
Y el temblor por la belleza de haber sido, de estar siendo, es un modo de sentirnos en aquello que nos vuelve a resultar desconocido
Y posible


Nos expulsamos de la máquina _la máquina volverá a formarse, volveremos a rendirle culto_
Salimos hacia el viaje


Ahora sentimos que la vida se escribe desde allí




Pero el aquí y ahora: nuestra eternidad, permanece entre la bruma aún..














Foto: Atre Flames