historia





Llegó un cazador a mi puerta
Se quedó días enteros sin pedir para entrar
Durmió Bebió Cocinó afuera
Hablábamos hasta clarear el día
Luego me iba a acostar
Y el fuego de sus ojos negros y su torso desnudo y tierno
Hacía que creciera una flor
Que pujaba por salir y beber


Otros seres venían a casa
Él nos miraba con curiosidad
Daba un paseo Meditaba
Envuelto en las plantas
Como un animal quieto


Lo sentía crecer en las sombras
Meterse en la cama entre nosotros
Venir a abrazarme cuando no podía despertar


Se puso a trabajar la madera
Abría los frutos Cocía el interior
Hasta que se hizo una balsa y se metió al río
Y entonces fui yo que lo seguí
Lo vi correr río abajo hundirse en la mata desaparecer


Así pasaron días
Empecé a cazar animales pequeños
Abrirlos Limpiarlos Cocer su carne al fuego


Y una noche volví a encontrar la flor
La olí en la penumbra
Se había vuelto árbol y chorreaba almíbar
Está a punto, escuché
Los animales trepando para chupar


Se levantó viento y no era yo que soplaba
El frío subió por mí que era una brasa de algodón
Sentí estallar el rayo
Y se largó una lluvia blanca
Un agua agridulce


Oí cantar al río
Lo busqué
Lo encontré sentado en una piedra
En medio de la vibración


Y le besé todo el cuerpo
Y le pedí para entrar










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