valle




En casa fumamos sin filtro
Rueda tarde abajo hasta meterte en el maíz
Y los cazamos y los comemos crudos, son tan tiernos y grandes
El pasto crecido de estrella fugaz
Qué te ortigues niña, qué te ortigues !
Y entre los duendes venía un culantrillo, un ave de meditación
Madre, los ojos se nos llenan de bichos
Y hundimos floripondio en el colchón
Madre, cuando sea la dueña del sueño voy a matar a los dueños
Y soltar todos los duendes y hadas y espíritus del maizal
Pero tal vez ellos no quieran venir
Madre, en casa juegan todo el día y a la noche duermen juntos pero ¿a dónde van?
Los hongos flotan solos en las tazas de café...
y tampoco aprendí a atrapar la tuna, dicen de enguantarla en hojas
pero llego con los dedos fucsias y una risa de gigantón













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